La mañana siguiente llovió. Me dolía el cuello. Quizá fue
porque dormí mal, quizá pensé demasiado...
Nunca me ha gustado esperar, esperar significa estar y que
no estén contigo. Esperar significa que no quieren llegar o que quisiste llegar
demasiado. Hoy era uno de esos días en los que despertaba y cuando miraba hacia
delante todo parecía más pequeño y si se repetía mucho una palabra en mi cabeza
sonaba a otro idioma. Pienso que si te dicen que hay dos maneras de ver algo
siempre puedes elegir no mirar o… Sus zapatos en el asfalto asustaron a mis
pensamientos y corrieron a esconderse detrás de un abrazo forzado. Andar a su
lado y mirar a sus ojos era sencillo. Y en el lugar donde nadie podrá cantar
sobre lo que hicimos, como si de un viejo amigo se tratase, el demonio que vivía
en su cabeza se entendía con el mío y casi tan mágico como una noche en familia
pasamos nuestra última tarde de verano mirando el cielo de ese domingo de
noviembre.
-"Solo es la manía de las personas de poner nombre a
todo."
Quizá me repitió, quizá pensaba lo mismo.
-Has repetido exactamente las mismas palabras que he dicho
yo.
-¡Devuélveme las zapatillas, mira como tengo los calcetines de sucios!
-Eso te pasa por llevar calcetines blancos.
-A mis padres no les gustan los calcetines grises. -Dijo mirando mis calcetines-.
-¡Devuélveme las zapatillas, mira como tengo los calcetines de sucios!
-Eso te pasa por llevar calcetines blancos.
-A mis padres no les gustan los calcetines grises. -Dijo mirando mis calcetines-.
Mis calcetines son todos grises, pensé. Era hermoso el momento
en el que sin querer sonreía y sin querer sonreía yo. Pero, sinceramente, me
resulta siempre muy desagradable que una persona que conoces de 3 días te
aprecie más que alguien que te haya soportado toda la vida. Quizá no sea así,
quizá ese sea el problema, que nada dura toda la vida.
Ilustración por Santiago García.
Santiago García
Ilustración por Santiago García.
Santiago García
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